Uno de los hechos fundamentales del siglo XX fue el crecimiento económico conjuntado, que experimento un grupo de países, conocidos como países industrializados, crecimiento que les permitió dar mejoras en condiciones de vida, mayor satisfacción, alimentos, vivienda, sanidad educación, cultura, etc. El crecimiento económico sigue siendo un objetivo político fundamental y es el elemento que a largo plazo determina el éxito económico de un país.

El crecimiento es la expansión del producto nacional bruto potencial o expansión del nivel máximo de producción que se puede alcanzar, dado un nivel de tecnología y unos factores productivos sin acelerar la inflación. Un concepto muy relacionado es la tasa de crecimiento de la producción per cápita, que determina la tasa a la que se incrementa el nivel de vida de un país.

Una cuestión que conviene resaltar es que los países hoy industrializados no han tenido las mismas bases ni tienen ni tuvieron las mismas formas de crecimiento, pero algunos comparten elementos que se consideran factores fundamentales. Inglaterra fue lider en el siglo XIX por la Revolución Industrial, que se produjo a mediados del siglo XVIII, por la introducción de ferrocarriles y la máquina de vapor. Japón tuvo como bases la imitación de tecnologías del exterior, la protección inicial de su industria que le permitió posteriormente alcanzar unos importantes niveles de productividad y de competitividad en la industria manufacturera y electrónica.


Ahora bien, todos los países que han crecido y crecen rápidamente comparten unos rasgos comunes. Los análisis de crecimiento económico señalan que éste se basa en los mismos cuatro elementos, es decir, en los recursos humanos, recursos naturales, formación de capital y en la tecnología. Esta relación entre crecimiento y esos cuatro elementos, se suele establecer a través de la función de producción agregada Q = AF (K, L, R) siendo Q la producción, A el nivel de tecnología, K el capital, L los recursos humanos y R los recursos naturales. Cuando aumentan las cantidades de (K, L, R) se incrementa la producción a rendimientos decrecientes.


El papel de la tecnología es mejorar la productividad de los factores (cociente entre producción y media ponderada de factores) A medida que mejora la tecnología mejora la productividad.


Recursos humanos: cantidad de trabajadores y cualificaciones. La calidad del trabajo (conocimientos, disciplina y motivación) es el elemento más importante. De él depende la adopción de nuevas tecnologías. La eficacia y eficiencia del uso del capital puede ser alcanzada con la formación y cualificación del trabajo.


Recursos naturales: tierras, recursos energéticos, del subsuelo, forestales y biomasa marina. Ha servido de base del crecimiento de rentas elevadas (Canadá, Noruega) pero no es condición necesaria ni suficiente para éxito económico. Japón, por ejemplo, prácticamente carece de recursos y fomenta su crecimiento en sectores que dependen más del factor trabajo y capital.


Formación de capital: instalaciones de producción, los equipos de transporte, las infraestructuras de carreteras y otras infraestructuras… Establece las bases para el desarrollo de nuevas actividades o ampliación de las ya existentes.  Obliga a sacrificar consumo actual en medida que la acumulación de capital depende de la inversión, que depende del ahorro que se genera en una economía. Son importantes las infraestructuras resultado de la inversión estatal que mejoran el entorno económico y propician el desarrollo del sector privado. Esas infraestructuras configuran el capital social fijo y exigen importantes volúmenes de recursos y son bienes indivisibles, que es difícil excluir a los individuos de su uso. Suelen tener rendimientos crecientes a escala y suelen tener efectos de difusión o economías externas, lo que significa que las empresas privadas, de realizar inversiones para este tipo de infraestructuras no pudieran recoger para sí la totalidad de los servicios que proporcionan las mismas, por lo que si se dejase en manos de la iniciativa privada de estas inversiones, se realizarían en una cuantía inferior a la requerida por el conjunto de la economía. De ahí que normalmente sea necesaria la intervención por parte del Estado.


La tecnología: es un factor determinante del crecimiento y del nivel de vida.  Históricamente, el crecimiento, ha sido resultado de múltiples innovaciones, tanto en materia de productos, como de cambios tecnológicos, en materia de producción, que posibilitaron en un caso, el desarrollo de nuevas actividades económicas, y en otro la mejora en los niveles de productividad  Como ejemplos de nuevos productos, que posibilitó el desarrollo de nuevas actividades económicas, está la informática, o como ejemplo de innovaciones en materia tecnológica que incrementa la productividad, por ejemplo, la máquina de vapor y el trabajo en cadena. Ahora bien, para una economía, tanto como las posibilidades de obtención de nuevos productos, o de alcanzar, mejoras tecnológicas en materia de producción, está la capacidad que tenga esa economía de introducir esas innovaciones en la actividad económica, es decir, de la capacidad que tenga de fomentar el desarrollo o la iniciativa empresarial para la adopción de esas innovaciones y el logro de beneficios que puedan resultar de su aplicación de la actividad económica. 


Tras las teorías de Adam Smith, Malthus o Solow surgen nuevos estudios que se centran en las bases del cambio tecnológico. Las nuevas teorías del crecimiento tratan de descubrir los procesos a través de los cuales las fuerzas de mercado, poderes públicos y otras instituciones llevan a cabo cambios tecnológicos. El cambio es producto del sistema económico, fruto de investigación organizada en niveles empresariales e instituciones públicas. Una cuestión fundamental es que las tecnologías poseen características de bienes públicos, no apropiables, que pueden ser usados por muchas personas sin agotarse. esto significa que pueden producirse fallos de mercado debido a que no asigna bien los recursos para la investigación. Dadas las dificultades de acaparar beneficios por parte de los agentes privados que invierten recursos en la investigación, el Estado debe intervenir en la producción o estableciendo incentivos para que los agentes privados dediquen esfuerzos y recursos a la investigación. Es por este motivo por lo que cada día se presta más atención a los derechos de la propiedad intelectual a través de mecanismos que protegen las patentes, marcas, etc para que en la medida de lo posible el mercado recompense las actividades creativas. 

Según Paul Romer, la principal aportación de esta teoría es que ha cambiado la forma de concebir el proceso de crecimiento y la política económica, dado que la tecnología es la causa de diferencias entre niveles de vida de países y también un factor productivo. La política económica tiene que centrarse en actividades que promuevan la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación tecnológica.

Fuente: Paul Samuelson – “Economía”

Dedicado a la memoria de Manuel Alfredo Pérez Menéndez, destacado político socialista asturiano, economista y profesor universitario