El autor habla del concepto de inquisición como la máxima expresión antisemita que reina en la Península Ibérica durante esta época debido a que la mayor parte de la población se posiciona en contra de las minorías y busca proclamar una religión exclusiva para todo el mundo, vigilando que nadie cometa actos herejes. Este movimiento buscaba la acusación a todos los que iban en contra de la misma sean de donde fueren, mientras no influyese negativamente sobre las actividades comerciales o dañase la sustentación.

Sin embargo, existe un problema grave debido a que es difícil autofinanciarse, ya que se acusaba muchas veces a inocentes y se les quitaba su dinero mediante juicios por supuestos delitos contra la religión. Además, existe un problema grave debido a la corrupción derivada de este hecho. Este movimiento también aprovecha para controlar la religión imperante y obligar a todos los españoles a tener una fe ciega, influyendo en las cuestiones culturales de base del país.

Lo cierto es que, según el autor, este movimiento causa graves perjuicios a la sociedad y muchas muertes sin sentido, aunque no es la principal razón o motivo de que España entre en una etapa decadente. El motivo real de esto es la situación conflictiva que se genera debido al odio infundado a tal fin, que tiene sus efectos aun en la actualidad, por lo que así se pueden explicar cosas tan absurdas como los sentimientos xenófobos.

En la sociedad de esa época conviven tres religiones diferentes aceptadas, previamente al surgimiento de la Inquisición. Estas son la religión católica, la religión de los musulmanes y la de los judíos. No obstante siempre había preponderado la religión católica por encima del resto de ellas. Estas diferencias se hacen notables mediante normas como la que se implementa afirmando que los judíos y los musulmanes no pueden dar órdenes o ser señores de una persona si esta es cristiana. Sin embargo, no existía incompatibilidad para ostentar un sitio en la Corte con funciones consultivas y/o como personas destacadas.

A pesar de que los judíos son mayores en número en un entorno global, en España era un grupo minoritario y viven en lugares destinados especialmente para ellos. Se crean y surgen, por tanto, los barrios judíos. Este grupo de personas normalmente se caracterizaban por su amplitud de tierras y por trabajar en lugares o puestos muy reconocidos dentro de la medicina o el funcionariado. De esta forma, generan envidias y rencores ante una sociedad de clases sociales extremas, con mucha pobreza.

La Inquisición no siempre tuvo el mismo grado fanático. Destacan distintas etapas encabezadas por personajes como el religioso Ferrant Martínez que inicia su lucha en el año 1380 o Vicente Ferrer que privó a la comunidad judía de muchos de sus derechos en 1412.  Todo ello provoca un gran número de personas en contra a este movimiento y a esta realidad española en la sociedad. Un punto a favor de los judíos lo encontramos en la Corona, que nunca se declaran en contra de los mismos y tratan de defenderlos con las herramientas de que disponen. Las persecuciones que tuvieron lugar siempre estaban localizadas en entornos urbanos y eran llevadas a cabo por personas con poder y con respaldo de la clase más baja.

Para paliar este problema se propuso hacer separaciones en los entornos urbanos, distinguiendo zonas para judíos en exclusiva, aunque  esto no tuvo mucho éxito y culmina todo con la expulsión de los judíos de España en 1492. Torquemada Inquisidor llega en el año 1484 con una gran oposición debido a que utiliza un sistema llamado el edicto de gracia. Consistía en culpar a otros o declararse culpable de algún pecado tenido en cuenta como herejía y salvar la vida.

Este sistema es muy criticado incluso por los cristianos, que no ven con buenos ojos la cantidad brutal de asesinatos que se cometen para terminar con todos los judíos. Realmente se puede calificar esto como una auténtica masacre por motivos religiosos. Ya que el sistema inquisidor custodia y se queda con las posesiones de los encarcelados hasta el juicio, muchas personas se quedan sin sus pertenencias y mueren de hambre.

Otra de las razones de tal crítica por parte de la sociedad era que el Santo Oficio también se queda con parte del dinero de los cristianos cuando así lo consideraba y escaseaban los recursos económicos. A partir del reinado de Fernando II existe un enfrentamiento con la Santa sede para controlar la Inquisición, manteniéndose algunas normas como la testificación de forma anónima, que provoca ajuste de cuentas de los judíos.

En Europa aparece un movimiento en contra de la Inquisición que hace que se produzcan fugas de capital y surja un movimiento cultural con literatura prohibida en España, provocando restricciones en cuanto a las universidades en las que los españoles podían estudiar. Este control cultural tuvo efectos bastante negativos para el avance y el progreso cultural y en cuestiones técnicas para España. Dentro de los distintos delitos de la Inquisición existen otros diferentes a los cometidos contra otras religiones.

Entre ellas está, por ejemplo, el hecho de ser ateo, que se considera un acto mucho más grave que el de ser un hereje. Este problema se encontró en lugares donde no existían curas y fue necesaria la labor de diferentes órdenes religiosas que llevasen su fe. Otro de los delitos comunes era el considerado por brujas, aunque estaba incluido dentro de los actos cometidos por un hereje, aunque no existen muchos asesinatos por esta razón.

Otra razón es la de delitos por cuestiones de sexo. Se pretende terminar con el sexo realizada por placer y el sexo cometido fuera del matrimonio o con varias personas al mismo tiempo. La homosexualidad también era castigada duramente con la muerte o cosas incluso peores que esta.

Sin embargo, el grado de castigo y atendía más a criterios económicos, por lo que una persona de clase alta nunca iba a tener el mismo castigo que una de clase baja. Por tanto, parece que la justicia nunca ha sido y no sigue siendo igual para todos. De esta forma, podemos concluir afirmando que la Inquisición fue un movimiento muy negativo para España desde cualquier punto de vista.

En el plano migratorio, la Inquisición provocó la huida de muchas personas al extranjero. Desde un punto de vista económico, se llevó a cabo un gasto muy importante en asumir nuevos conflictos bélicos y en expulsar y apropiarse de todos los bienes de las personas.

Sin embargo, no es el único factor que explica la depresión que sufrió este país. El Estado español se refugió en la Inquisición para garantizar su sustento económico y viabilidad. El sistema judicial parece que tampoco funcionaba de forma correcta, ya que existían denuncias falsas y poca objetividad en las sentencias, por no hablar de los brutales castigos.

Como reflexiones, nos preguntamos lo mismo que el autor, que no se explica cuestiones como el odio surgido de repente en España a esos colectivos y comunidades o la violencia y agresividad por parte de las instituciones religiosas cuando nunca habían sido así.

 

Kamen, H., & Zayas, G. (1990). La inquisición española.