Os comparto el artículo que he hecho para el relato novelado de Nicolás Ferrando “Homofobia Seguros, Un mundo sin protección” presentado el pasado mes de julio en Chueca, con el prólogo de Boti García Rodrigo y otros colaboradores como José María Sánchez Molledo, Félix Valderrama y Perico Echevarría.

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Aún nos queda mucho camino por recorrer…

Resulta impactante y vergonzoso tener que leer y escuchar determinados testimonios que suceden a día de hoy en nuestro país, y en otros de nuestro entorno, en materia laboral. La historia de Nico, una persona discriminada laboralmente por unas preferencias sexuales diferentes a las de sus compañeros, pone de manifiesto que existen personas que no avanzan al mismo ritmo al que lo hace la mayor parte de la sociedad. Por desgracia esto es tan sólo un ejemplo, entre muchos otros, de la realidad que al colectivo LGTB le ha tocado vivir por el simple hecho de compartir su vida con personas del mismo sexo. Lo que hace diferente la historia de Nico a las demás es la valentía que ha tenido al denunciar de forma pública y notoria esta situación que estaba atravesando, animando a que otros en su misma situación no tengan miedo y cuenten lo que les está ocurriendo para que la sociedad, de una vez por todas, no consienta más casos así con independencia del puesto de trabajo y del sector de actividad.

La discriminación laboral, por raza, por sexo, procedencia o preferencia sexual es un problema que tenemos que erradicar entre todos y que está en nuestra mano. Detectar e informar acerca de posibles casos de discriminación, mostrar apoyo a las víctimas que lo están sufriendo, no tolerar que se reproduzcan estos ataques delante de nosotros o reportar estos hechos a personas con mayor responsabilidad son algunas de las herramientas que cualquiera de nosotros puede utilizar en mayor o menor medida. Sin embargo, a pesar de existir estas y otras formas de cortar el problema de raíz, falta coraje para hacerlo y sobra miedo para permanecer callados, como les ha pasado a los compañeros de Nico. 

Las razones que llevan a este tipo de actuaciones pueden ser de diversa índole, pero todas y cada una de ellas han de ser tachadas categóricamente como intolerables y es necesario que las condenemos de forma muy enérgica para no permitir que vuelvan a ocurrir. 

El primer problema con el que nos encontramos sucede normalmente en la entrevista de trabajo. Si eres hombre, los entrevistadores aún hacen preguntas como “¿tiene usted novia?” O “¿está usted casado?”, asumiendo que sólo pueda darse la opción heterosexual y no la homosexual. La falta de tacto y consideración en este primer momento hace que muchos homosexuales se sientan cohibidos y mientan o enmascaren su condición sexual o sus preferencias por miedo a ser mirados de forma diferente o a ser tratados como “bichos raros” una vez dentro de la empresa.

Aunque la vida personal no tenga que ser siempre compartida en el entorno laboral, recientes estudios de Google han demostrado que los equipos de trabajo que mejor funcionan son aquellos en los que existe confianza, empatía y sus miembros comparten cuestiones laborales y también personales entre ellos multilateralmente de forma horizontal (entre compañeros) y vertical (jefe equipo- miembros)

Ante la proliferación de estos casos, son muchos equipos de gobierno progresistas los que han tomado o están tomando ya cartas en el asunto y han confeccionados (en la mayoría de los casos aun de forma deficiente) leyes y decretos para defender al colectivo LGTB de estas agresiones y ataques. Cito ente paréntesis “de forma eficiente” porque creo que estos casos no sólo han de ser tratados con leyes coercitivas o represivas, sino también con leyes educativas que enseñen y formen a personas más tolerantes, respetuosas y abiertas de mente. 

En las empresas y organizaciones privadas también deberían ponerse de manifiesto mecanismos que moderen estos aspectos de forma interna, sin excepciones, evitando que las personas que ostenten cargos importantes de responsabilidad construyan un ambiente laboral tóxico y dañino.

La conclusión tras analizar este y otros casos es que aún nos queda mucho camino por recorrer