Foto: @davo537

Fábula “El Desaliento” 

Siempre había logrado todo lo que se proponía en su vida, hasta que un giro inexplicable le hizo perder aquello que ansiaba lograr. Su sed de poder y aires de grandeza le impedían aceptar la derrota, buscando todos los recovecos posibles y proponiendo pactos incluso con sus rivales y enemigos ancestrales. No se iba a rendir tan fácilmente y no iba a aceptar esa derrota.

Desde el primer día, convencida de que ella debería estar en lo más alto, comenzó una campaña de desprestigio atroz contra sus adversarios.

Comenzó su esperpéntico desafío generando odio hacia sus contrincantes, pensando que así destrozaría al adversario más feroz y ella ganaría la empatía del pueblo. Pero la respuesta fue la indiferencia.

Continuó, dentro de su maléfico plan, invocando al engaño, para tratar de posicionarse en mejor lugar que el resto, recurriendo a prácticas poco ortodoxas en los medios de comunicación, negando incluso sus propias palabras pronunciadas en público durante años. Sin embargo, las personas ya no confiaban en ella ni en su palabra.

Después, siguió desatando males como los celos y la envidia, que se pegaban en cada una de sus representaciones teatrales ante las cámaras, sin obtener ningún rédito.

Por último, recurrió a la malicia, con intenciones encubiertas para lograr un discurso embriagador en búsqueda de su propio beneficio y el de los suyos, con promesas que ella misma había propuesto años atrás y que no había cumplido. Incluso, con propuestas mezquinas, inoperativas, carentes de sentido y de rigor o insulsas, sólo para tratar de golpear al candidato electo de las últimas municipales.

Al final busco la herramienta aparentemente más útil de todas ellas, usada cuando todas las anteriores fracasaban: el desánimo.

Sin embargo, la recién nombrada alcaldesa no estaba dispuesta a abandonar su férreo cometido tan sólo por una pequeña piedra en su camino, lo que le hizo aún más fuerte para seguir trabajando por y para cada uno de los habitantes de su pueblo.

Qué es una fábula

La fábula es una narración breve, alegórica, en la que los personajes pueden ser animales personificados y cuyo acaecer narrativo desarrolla una crítica o sátira social, ética, moral. Posee un tono moralizante, pues concluye con una máxima moral, implícita o explícita.

Aristóteles fue el primero en teorizar en su Retórica sobre la fábula, género al que consideró como instrumento de la persuasión. Para Aristóteles, la fábula se puede definir como un ejemplo ficticio que intenta fortalecer el argumento del orador.

Posibilidades en terreno periodístico

Las posibilidades argumentativas de las fábulas en el terreno periodísticos son numerosas. Se pueden encontrar en editoriales, artículos de opinión, columnas, ya que el objetivo es probar o demostrar la validez de una idea aportando pruebas que justifiquen la postura adoptada por el escritor.

En los textos periodísticos, la argumentación o proceso probatorio puede seguir un doble camino: inductivo (de lo particular a lo general) o deductivo (de lo general a lo particular).

Los esquemas: inductivo y deductivo

En el esquema inductivo: el comienzo del texto es una anécdota, un hecho narrado real o imaginario, un ejemplo o analogía, una pregunta o una cita textual de cualquier personaje actual o histórico o inventado, una presentación emocional del yo del escritor en cualquier forma que sirve como ejemplo o preludio de la idea o razón que constituye la verdadera intención textual.

En el esquema deductivo: se establecen desde el principio las proposiciones y premisas que suponen la plasmación de una teoría o interpretación ideológica y que sirven para aplicarlas en los razonamientos que conducirán al juicio o conclusión de casos particulares. El procedimiento es el contrario que en los artículos inductivos: se trata de ir de lo general a lo particular, de la categoría al juicio de un hecho o de un asunto.

La fábula, como argumento o prueba que valida una propuesta, queda incluida dentro del proceso inductivo, puesto que sirve, partiendo de una estructura narrativa ficticia, para llegar a categorías más generales y universales.